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domingo, 14 de febrero de 2010

Marte


Si salís en estas fechas de febrero de 2010 sobre las diez de la noche, , y miráis al cielo del Este, por donde sale el Sol, veréis un astro de color rojo muy brillante. Es el planeta Marte. A veces me gustaría no saber todo lo que sé. Cómo es su superficie gracias a las naves Vikingo. Como es su atmósfera, su volcán Olimpo. Sus satélites en forma de patata, Phobos y Deimos...
No quisiera conocer nada y poderlo mirar con los ojos de las personas de principios del Siglo XIX. Ver canales como creyó ver Lowell, ver resplandores de proyectiles hacia nosotros, imaginar que unos ojos marcianos miran a la tierra, a este Punto Azul con codicia y poder asustarnos por la radio como hizo Orson Welles en su Guerra de los Mundos...

Así hemos comenzado el último programa de Un Punto Azul. Marte. Hemos hablado de muchas cosas en este programa de Un Punto Azul del 11/2/2010. Del tranbordador Endeavour, de la última salida de nuestra Agrupación Astronómica Jerezana Magallanes al campo, de los programas informáticos apropiados para la astronomía, de peliculas y músicas referente a lo que nos gusta y ... ¡hasta de ovnis, aunque nunca vimos ninguno!




Y como colofón os dejo este magnífico vídeo que nunca había visto con una actuación en directo de Jeff Wayne y su legendaria versión musical de La Guerra de los Mundos de H. G. Wells.




miércoles, 23 de diciembre de 2009

La estrella de Belén


Cuando comencé en el mundo de la astronomía no existían las computadoras al alcance de los trabajadores. Cuando tuve la primera, a los veinte años, pude instalar el primer programa informático astronómico. Cosmos, se llamaba, para MSDOS.
Una de las primeras cosas que hice fue simular el cielo de Jerusalén en los tiempos del nacimiento de Cristo. Obviamente, la estrella de Belén, no estaba.
Cristo no nació en el año cero, porque ese año no existió. Por mucho que se empeñen algunos. Buena monserga dieron con el fin de siglo en 1999 o ahora con el fin de la década. Se cree que lo hizo más tarde de lo que pensamos.
También por los evangelios se deduce que era verano si los pastores estaban en el campo de noche cuando se les apareció el Ángel anunciador.
No sabemos que pasó en el cielo, pero sí que hubo conjunciones (los planetas se ponían alineados vistos desde la Tierra), ocultaciones de Júpiter por la Luna, y también hay registrados estallidos de supernovas, aunque la verdad, es que no han dejado huella, como la nebulosa del Cangrejo.
¿Qué vieron los Reyes Magos de entonces? Los Reyes Magos eran astrólogos, en aquél tiempo, en que la superchería de la astrología iba unida a la ciencia de la astronomía.
Dicen que lo más seguro es que todas estas cosas que sucedieron, las conjunciones en la Constelación de Piscis, más el estallido de una supernova, hicieron a los Reyes Magos pensar que algo iba a suceder en la tierra de los judíos. Piscis, el pez, recordad, fue por mucho tiempo el signo de los cristianos.
En todas las culturas, los semidioses, hijos de Dios y de humano, aparecen. Basta recordar a Hércules (Heracles), hijo de Zeus y Alcmena. Y también, siempre están relacionados con el mundo de la astronomía. La Vía Láctea, según la mitología griega, es el reguero de leche que soltó Hera, la esposa de Zeus, cuando mientras amantaba a Hércules pequeñito se dio cuenta que era él y se lo retiró de pronto.
El creer o no creer depende de cada uno. Pero lo cierto que tenemos, lo único cierto que tenemos, es el cielo que vemos. Las estrellas. Con ellas sí que no hay dudas de Fe. Pero eso no impide, que yo, como cristiano, os desee Feliz Navidad.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Púlsar


Estaba situado en la lejanía más recóndita que tú pudieras imaginar. Allí, en la soledad de un espacio negro e infinito, latía. Latía con pálpitos de luz que llegaban al otro lado de la galaxia.
En ese sitio, a tanta distancia que tú mente no puede imaginar, un hombre se preguntaba si realmente se encontraba solo.
Se sentía náufrago en ese mar de estrellas y pegado para siempre a una bola azul a través de un cordón umbilical de agua. Este náufrago quiso probar ser Robinson Crusoe.
Lanzó una botella de oro al espacio. En ella metió un dibujo pensado por él y Frank y dibujado por una mujer: Linda.
El dibujo representaba a un hombre y una mujer desnudos. El hombre tenía una mano levantada en señal de paz.
Tuvo que luchar contra las amenazas de los sacerdotes de las iglesias que condenan el sexo universal. Aguantó las críticas personales que le hicieron para hundirle el alma en un abismo que impidiera cumplir sus sueños.
Pero no pudieron.
En el dibujo de oro iba quién latía con pálpitos de luz. Aquél púlsar distante, que con otros más, hacía de faros estelares y señalaban la posición de su isla azul.
Grabó también un disco con voces en distintos idiomas, sonidos de pájaros y todo lo que le era cotidiano.
Y lanzó la botella de oro a la inmensidad del espacio.
El murió y su botella no obtuvo encuentro alguno que motivara respuesta. Pero fueron muchos los hombres y mujeres que le siguieron, con la esperanza de que la botella llegara a algún destino, que alguien la encontrara, entendiera su contenido y nos llamara.
Que alguien encontrara esa isla, que viniera a la bola azul y se convirtiera en su Viernes particular, para poder vencer esa soledad infinita que vivimos en este espacio inconmensurable.

Dedicado, cómo no, a Carl Sagan.

La última débil señal del Pioneer 10 - donde iba la botella metálica de oro - fue recibida el 23 de enero de 2003, cuando estaba a 12 mil millones de kilómetros de la tierra. El intento por contactarla el 7 de febrero de 2003 no tuvo éxito. Un último intento fue realizado la mañana del 4 de marzo de 2006, la última vez que la antena estaría correctamente alineada con la tierra, sin embargo no se recibió respuesta del Pioneer 10. En la actualidad la nave se dirige hacia la estrella Aldebarán, en la constelación de Tauro, a donde llegará dentro de 1.690.000 años.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Ordenando ideas.

La astronomía forma parte de mi vida desde el primer día que miré al cielo. No recuerdo cuando fue. Pero no olvido aquellas noches de luna en el campo. Aquellas estrellas brillando en la noche.
Era un niño inquieto y aquella inmensidad negra iluminada me provocaban muchas preguntas.
Hoy, que ya he crecido hablo mucho de astronomía. En mi blog, en la radio, en la televisión, ... éste subblog sólo es el hijo del grande, del que lleva mi nombre. La astronomía es una parte de mi persona. No se podría entender a Alfonso sin los planetas, sin las constelaciones. Lo lleva siempre encima. Aquí guardaré, como quien guarda en un cajon de su mesa de escritorio, todo lo que se me ocurra y que tenga que ver con los astros.
Quiero tenerlo junto, como si fuera un tesoro, que en realidad lo es. Más para mí que para ti. Sin embargo, comparto contigo lo que siento, porque quiero que también sientas, percibas, goces con lo que yo amo.
Hay miles de páginas de astronomía en internet. Miles. Pero no cómo esta. No será mejor ni peor. No descubriré nuevas técnicas. No explicaré ni daré lecciones de nada. Hay mucha gente más preparada que yo y con blogs autenticamente maravillosos.
Sólo hablaré lo que me salga del corazón cada vez que veo o pienso en las estrellas.
Con toda sinceridad. Alfonso.